Un día sin móvil

Como muchos sabréis, mi móvil decidió no encenderse más sin previo aviso el domingo por la noche. Todo un acontecimiento que ha dado para mucho.

A día de hoy el protagonismo del móvil en nuestra vida es algo indiscutible, algo que se entiende como negativo desde el primer momento. Pero yo lo veo de otro modo. En el momento en que me serví de las redes sociales desde mi ordenador para informar a mis contactos de que me había quedado sin móvil la respuesta casi unánime fue:

¡Qué gusto desconectar!

Respondieron casi al unísono muchos de mis amigos desde su móvil y casi en tiempo real. Yo os digo con todo mi cariño ¡¡HIPÓCRITAS!! Si queréis desconectar apagad en móvil y meterlo en un cajón, es así de fácil, pero la realidad es que no queremos, y cuando algo ocurre en la vida sin que lo queramos nos contraría. Eso no es malo, la frustración es una de las experiencias más enriquecedoras en la vida y (cuña de madre) de la que nos empeñamos que nuestros hijos no aprendan.

Pero siguiendo con el tema del móvil, ya que no me quedó más remedio que prescindir de él os cuento mis conclusiones:

  1. Para empezar casi quemo un bizcocho,no me levanté a tiempo, tardé el doble en hacer la lista de la compra, no sabía cuanto Dalsy darle a mi hija, tuve que sentarme frente al ordenador mucho más tiempo porque no podía actualizar redes ni
    responder emails desde ningún otro dispositivo…
  2. Me di cuenta de que uso el móvil para muchas más cosas de las que pensaba. Cosa de la que me alegro, porque siendo un recurso que tengo siempre tan a mano me parece de lógica sacarle el mayor partido posible.
  3. Además de su función obvia de mantenerte comunicada. Cuando vives lejos de tu familia y tu marido también está fuera esos whatsapps, emails, y llamadas en cualquier momento, y eso es muy importante.

 

 

Sin embargo también tengo que reconocer que tuvo su lado positivo. Con móvil muchas veces estamos haciendo otra cosa además de la actividad principal del momento: cocinar + ver Youtube, escribir un post + escuchar mensajes de voz, esperar en la parada del bus + responder un email… Pero al no tenerlo vas más relajada, te permites “perder el tiempo” tener la mente a ratos LIBRE, dando vueltas a una u otra idea. Aprovechas el momento, te centras y concentras mejor, prestas atención únicamente a una cosa cada vez. Además, aunque intento no usarlo en exceso por las tardes cuando estoy con mis hijas reconozco que lo uso más de lo que debería y sin embargo estar con ellas sin interferencias fue muy relajarte. Esa es la palabra, fue relajante. No te sientes culpable por andar simplemente por la calle sin comprobar las redes, o hacer esa llamada, porque no puedes hacerla. Si es verdad que en un primer momento tienes esa sensación de pérdida de tiempo, pero una vez que asumes la situación tiene, como todas, su parte positiva.

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